Rioja Alavesa es conocida en todo el mundo por sus vinos, pero quienes se adentran en el territorio descubren pronto que su riqueza va mucho más allá. Entre viñedos, pueblos y paisajes, encontramos otro producto profundamente ligado a la tierra: el aceite de oliva virgen extra.

Un auténtico oro líquido que forma parte de la identidad agrícola y gastronómica de la comarca.

Hoy, este producto también tiene su espacio dentro de la experiencia en Rioja Alavesa, especialmente en aquellas bodegas que permiten descubrirlo y adquirirlo directamente.

Bodegas donde el aceite también es protagonista

Al utilizar el filtro de “venta de aceite” en el buscador del apartado de Bodegas de la web de Ruta del Vino de Rioja Alavesa, es posible localizar fácilmente aquellos espacios donde este producto forma parte de la propuesta.

Entre ellas se encuentran bodegas como Loli Casado, El Fabulista, Casa Primicia, Ostatu o Eguren Ugarte.

En todas ellas, además del vino, el visitante tiene la oportunidad de acercarse a otro de los grandes tesoros del territorio y llevarse consigo un producto que habla directamente de la tierra.

Esta selección refleja cómo Rioja Alavesa mantiene viva una tradición que, aunque menos conocida, forma parte esencial de su paisaje y de su cultura.

Un aceite que nace del territorio

El aceite de oliva virgen extra de Rioja Alavesa destaca por su personalidad. Elaborado principalmente a partir de la variedad autóctona Arróniz, ofrece aceites equilibrados, con carácter y con una identidad muy marcada.

Su perfil combina matices frutados, ligeros toques amargos y picantes, y una gran versatilidad gastronómica que lo convierte en un imprescindible en la cocina.

Este aceite representa una forma de entender el territorio: respeto por la tierra, trabajo artesanal y conexión con la tradición.

Mucho más que un recuerdo

Visitar Rioja Alavesa es una experiencia que se queda en la memoria, pero también en el paladar.

El vino es su emblema, pero el aceite completa ese relato desde otro ángulo, aportando nuevos matices y ampliando la forma de entender el territorio.

Porque a veces, la mejor manera de recordar un viaje es a través de sus sabores.
Y en Rioja Alavesa, ese recuerdo también se sirve en forma de oro líquido.