Bajo las calles empedradas, tras los muros de piedra de las villas medievales y bajo muchas bodegas centenarias, Rioja Alavesa esconde un tesoro: sus calados históricos.
Espacios excavados en la roca que forman parte esencial de la identidad vitivinícola del territorio y que hoy se han convertido en escenarios únicos para vivir el vino desde dentro.
Porque si en superficie el paisaje habla de viñedos, guardaviñas y horizontes infinitos, bajo tierra late otra Rioja Alavesa: más íntima, más pausada, más sensorial.

Calado Bodegas Araico
El origen de los calados: arquitectura al servicio del vino
Los calados son galerías subterráneas excavadas, en muchos casos, entre los siglos XVI y XVIII. Su función era clara: conservar el vino en condiciones óptimas de temperatura y humedad constantes durante todo el año.
En municipios como Laguardia, las calles esconden auténticos laberintos subterráneos que conectan antiguas casas y bodegas familiares. Durante siglos, cada vivienda tenía su propio calado.
Estas construcciones no solo responden a una necesidad técnica. Son también expresión de una arquitectura tradicional profundamente ligada al territorio: piedra, roca natural y saber hacer transmitido de generación en generación.
Entrar en un calado es viajar en el tiempo. Es comprender cómo el vino no era solo producto, sino sustento, cultura y forma de vida.
Espacios que hoy se convierten en experiencia
Lo que antaño fue lugar de trabajo y almacenamiento es hoy escenario de vivencias únicas. Los calados conservan una atmósfera especial: luz tenue, silencio, olor a madera y piedra húmeda, temperatura constante… Un entorno que intensifica cada cata y cada relato.
En Rioja Alavesa puedes descubrir estos espacios a través de propuestas que combinan historia, patrimonio y vino.
Laguardia medieval
Una forma diferente y dinámica de descubrir Laguardia. La experiencia comienza con una gymkhana tecnológica por sus calles medievales, donde resolverás pistas mientras conoces la historia y los secretos de la villa.
Después, te adentrarás en un auténtico calado medieval, comprendiendo cómo se conservaba el vino siglos atrás. La jornada culmina con un menú enológico maridado con vinos locales.
- Disponible del 22 de marzo al 21 de diciembre (miércoles a domingo, bajo disponibilidad).
- Idiomas: castellano e inglés.
- Ideal para grupos, familias y parejas (mín. 2 – máx. 50 personas).
Consulta toda la información y reservas aquí.
Pasión por los orígenes
Un viaje histórico y sensorial por una bodega familiar galardonada en Arte y Cultura. La visita comienza en los calados de los siglos XV y XVI, continúa por el Museo Etnográfico y el Museo del Vino, e incluye espacios tan singulares como una capilla de 1583 y el túnel de los cinco sentidos.
Finaliza con una cata guiada de cuatro vinos y un aceite, descubriendo matices, aromas y tradición en cada copa.
- Horario: lunes a viernes y domingo a las 11:00; sábado a las 13:00.
- Idiomas: castellano e inglés.
- No disponible el 25 de diciembre ni el 1 de enero.
Consulta toda la información y reservas aquí.
Muchas formas de descubrir los calados
Además de estas propuestas, existen múltiples bodegas que abren sus calados al visitante. A través del buscador de experiencias de Visit Rioja Alavesa puedes encontrar diferentes opciones.
Solo tienes que acceder a Visit y escribir la palabra “Calado” en el buscador para descubrir todas las actividades disponibles.

Calado Los Parajes
Bajo tierra también late Rioja Alavesa
Los calados forman parte de ese equilibrio perfecto entre vino, territorio y personas que define a Rioja Alavesa. Son testigos silenciosos de vendimias, celebraciones y generaciones enteras que han hecho del vino su forma de vida.
Hoy, esos mismos espacios nos invitan a entrar. A cruzar esa puerta —como la del guardaviñas que simboliza nuestra identidad— y descubrir un universo único.
Porque para entender Rioja Alavesa, a veces hay que mirar hacia abajo. Y dejar que el silencio de la piedra nos cuente su historia.